miércoles, 27 de octubre de 2010

Excelencia vs Mediocridad

excelencia.
(Del lat. excellentĭa).
1. f. Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.
2. f. Tratamiento de respeto y cortesía que se da a algunas personas por su dignidad o empleo.


mediocridad.
(Del lat. mediocrĭtas, -ātis).
1. f. Cualidad de mediocre.


Ahora que ya he empleado el diccionario de la RAE para definir ambas palabras, comienzo esta disertación diciendo que en España las cosas van mal. Tanto para esos dos términos como para la gente que los emplea.


Por un lado tenemos que en este país, antiguamente llamado España, la palabra excelencia sólo tiene una acepción (aún cuando la RAE le de dos), y es la segunda, pero con matices. Un tratamiento de respeto que se le da a algunas personas por su empleo, que ya no por su dignidad, pues que se le diga “Excelencia” a un alcalde corrupto de cualquiera de los pueblos de diox que tenemos por aquí sólo puede hacerse por el cargo que ostenta, que ya no por dignidad (a menos que se quiera ser sarcástico, pero eso ya es otro cantar).


Por el otro tenemos que la mediocridad, definida como “Cualidad de mediocre”, es el sumun de las aspiraciones, el tan ansiado “El Dorado”. Ser mediocre es la panacea con la que sueña la población.


Intentaré explicarlo mejor (algo que ya de entrada digo que será difícil, pues nunca he gozado del don de la palabra, y cuando hablo de estos temas aún menos)


Pongamos un ejemplo de la vida y sociedad de cualquier país civilizado.


Una persona quiere triunfar en la vida, y por supuesto quiere ganar dinero en el proceso. Esa persona tiene muchos mecanismos para lograrlo, pero ha de asumir que la única forma de ganar dinero real es la de apostar. Apostar su vida y obra a que logrará salir adelante. Una apuesta arriesgada pues así como se puede ganar, también se puede perder (y normalmente hay más posibilidades de esto último). Es decir, esa persona tiene que “trepar”. Ya sea en una empresa privada en la que demuestra su valía con la esperanza de ascensos y reconocimiento; como en la ardua tarea de llevar adelante un proyecto propio como autónomo emprendedor. En ambos casos es una apuesta arriesgada ya que se depende de factores externos a la persona. Como empleado de una empresa privada se depende de los jefes, de los compañeros, del trabajo, etc. Como autónomo emprendedor se depende del mercado, de la sociedad y de los gobiernos… sobre todo de los gobiernos.


En cualquier lugar del mundo civilizado se educa a la gente para que vean un futuro de posibilidades y ataquen cual es la que prefieren (en muchos casos son los padres los que encauzan y dirigen al niño hacia un futuro determinado, pero casi siempre con la esperanza de una vida próspera y mejor).


Ahora toca hablar de España como país no perteneciente al mundo civilizado.


De niños se nos educa para que seamos todos iguales, se nos dice que no existen diferencias entre las personas (lo cual puede ser bueno si nos fijamos en las diferencias que no importan, como puede ser raza, sexo, etc., pero malo si creamos la ilusión, por ejemplo,  de que no existen diferencias entre la gente trabajadora y la que no trabaja… pues lo único que se consigue es que nadie trabaje) con el consiguiente aborregamiento de los niños ya a la más tierna infancia. Si se nos educa para que seamos todos iguales, lo primero que hay que hacer es tener en cuenta cual es el nivel intelectual de todos los niños, elegir el más bajo de los valores que salgan, y educar con ese valor como “máximo”, pues la máxima es “Si educamos en base a ese valor, los más inteligentes, como ya lo son, no necesitan más, mientras que los menos inteligentes podrán seguir las clases”. El problema es que los más inteligentes se vuelven normales primero y luego acaban al nivel de los menos inteligentes. Pues la inteligencia de un niño es variable, si no se educa adecuadamente, se atrofia y luego ya no se recupera. Seguirá siendo inteligente, pero carecerá de la base necesaria para aplicarla.


Ahí ya tenemos el primer error. Pues esos niños que hoy se aborregan, mañana son los que deberán mantener el país.


Después de la educación viene la elección.


En España tenemos una posible salida para esos niños. La Universidad. Como todos sabemos, la “educación no tiene precio y debe ser de todos”. Una cosa es que todo el mundo tenga el “derecho de poder estudiar” y otra muy distinta la “obligación de estudiar”. En España no se ve así. Se han creado unas expectativas en la población que luego no tienen validez. El acceso a la universidad debería ser algo a lo que todo español pudiese optar, pero “poder optar” y “entrar de calle” no son lo mismo. La Universidad es un ente que debe educar en una dirección determinada a elección del alumno (derecho, medicina, química, física, etc.), pero si el alumno va “por ir”, ya se pierde su propósito. Y como precisamente todos “van por ir”, tenemos en España una sociedad de universitarios que no sirven para nada. No porque no sirvan, sino porque hay tantos que ya han perdido su valor. Ya no son esa “élite que salvará al país”, sino más bien “esos que sobran”.


La otra posible salida es el mercado laboral. Ya sea por haber cursado FP (algo que se han denigrado hasta límites insospechados en este país en donde todos son universitarios, pero que al final tiene más salidas y recursos, precisamente porque donde antes los universitarios eran los “bienes escasos”, ahora son los FP quienes adquieren dicha denominación), como por no querer estudiar. En ambos casos se denigra a quienes hacen esto tachándolos de inútiles por no haber querido estudiar… y luego cuando tenemos cualquier problema son los primeros a los que llamamos pues sabemos que son quienes mejor nos podrán sacar del apuro. En esta segunda posible salida ya se entra en el último punto.


Aquí ya nos encontramos con el Mercado Laboral. El trabajo o curro que se llama comúnmente. ¿Qué podemos hacer aquí?


Tenemos tres posibilidades:
  • Opción 1: Trabajo por cuenta ajena.
  • Opción 2: Trabajo por cuenta propia.
  • Opción 3: Trabajo en la Función Pública.


En España está mal visto lo de “ganar dinero”. No por ganar dinero en sí, sino lo de trabajar para ganar dinero. La gente quiere ganar mucho dinero, pero siempre y cuando eso no implique trabajar. Aquí la mentalidad (y eso también es a causa de la educación) es la de que hay que trabajar lo menos posible. Y claro, eso implica una rentabilidad y rendimiento mínimos (si es que los hay, que ya es otro cantar). De esta forma se han creado una serie de leyes y normas que obligan a tener unos sueldos iguales para todos, para que nadie se sienta ofendido por “ganar dinero”. Todo el mundo tiene derecho a cobrar lo mismo que el vecino. Es lo de menos que uno tenga más responsabilidad que el otro, o que sepa hacer cosas que el uno no sabe… lo importante que todos sean iguales.


Ya sé que soy un extremista al hablar así, pero no se me puede negar que parte de razón tengo cuando digo que el sueldo no está en relación al trabajo y a la responsabilidad. La mayoría de las veces se pagan unos sueldos que no son más que números en una cuenta sin mayor representación laboral que la que se le da al hecho que cobrar un sueldo mensual. No hay relación entre trabajo y sueldo.


La media salarial española ronda los 1.500 euros mensuales. En esta media ya van incluidas pagas extras y demás, de forma que cuando ahora se me pongan todos diciendo ¿¿¿QUEEEE??? haced cálculos y veréis que no estoy muy errado. Y también quiere decir que no hay grandes diferencias en sueldos por profesiones y ramas. Pues si la media es de 1500 euros, salvo contadas excepciones que cobran muchísimo más (y suelen pertenecer a la clase política), tenemos sueldos que van de los 1000 a los 2000 en la gran mayoría de los españoles.


Luego ya tenemos también que en realidad esto cambia cuando “Papacito Estado” mete la mano en el saco, pues a los de 1000 euros les cobra bien por existir (creo que antiguamente se les llamaban impuestos, ahora yo le llamo atraco), pero a los de 2000 les cobra una burrada, y al final, entre impuestos indirectos, impuestos directos y multas varias (otro tipo de impuesto que “Papacito Estado” crea cuando necesita dinero pero no quiere decir que sube impuestos) los sueldos de ambos se van equiparando.


Y así ya tenemos que los sueldos son “iguales”. Al menos en los puntos 1 y 3 (cuenta ajena y función pública)


¿Qué ocurre en el punto 2? A todo aquel que tenga la osadía de intentar empezar un negocio (y por lo tanto ansias de ganar dinero) ya le puedo ir diciendo que es este país de cada uno que triunfa así, hay cien que se hunden. Y como aquí cuando te hundes, no lo hace la empresa, sino tu mismo. Dice el código civil español, que la responsabilidad es la tuya con todos tus bienes “pasados, presentes y futuros”. Sinceramente, eso “acojona”. Te arriesgas para lograr algo (es una apuesta), pero cuando no lo consigues (y sinceramente es muy normal no lograrlo) ya no hay vuelta de hoja, te arruinas para siempre jamás de los jamases, y arrastras contigo a tu familia y amigos (aquellos a quienes has tenido que pedir dinero, pues los bancos sueles ser muy felices cuando cobran, no tanto cuando pagan… si es que lo hacen alguna vez). Estoy poniendo un caso extremo, ya que no todos los que se hunden acaban en la miseria, pero lo que sí es cierto que para cualquier emprendedor que tenga interés en hacer algo por sí mismo, en España lo único que recibe es palos. Por un lado de los “trabajadores” que ven a cualquiera que sea autónomo como “millonario” (y por lo tanto el enemigo), por otro lado “Papacito Estado” que a todo autónomo lo castiga a impuestos a un nivel tal que muchas veces se vuelve insostenible el negocio no por falta de ventas o clientes o movimientos, sino porque la porción de pastel que “Papacito Estado” quiere es demasiado grande como para poder rentabilizar el negocio. Y por último el propio emprendedor, que ve como malgasta su tiempo y dinero en un proyecto que sólo le da lágrimas y dolor, pues para poder llevar adelante un negocio, lo de las “35 horas semanales” que promulgan los trabajadores, como que es imposible de cumplir (normalmente son el doble o más) y luego ver que el “sueldo” que gana no difiere tanto de aquellos a los que ha contratado, teniendo doble trabajo, doble responsabilidad y doble nivel de estrés (o incluso más).


Entonces. ¿Qué hacer con nuestra vida una vez llegado a este punto de entrar en la vida laboral?


En cualquier país civilizado, si queremos triunfar y ganar dinero, nos vamos por las opciones 1 y 2. En España nos quedamos con la opción 3. Aquí un funcionario gana más y trabaja menos que cualquier trabajador del punto uno y que muchos del punto dos. Puede que a final de mes el “número” en entra en la cuenta sea menor… pero si hacemos un cálculo sencillo entre horas trabajadas, rentabilidad de dichas horas y sueldo final, posiblemente se triplique el de cualquier trabajador no funcionario.


Aquí la excelencia es el enemigo. Dice un refrán muy antiguo que el clavo que sobresale es el que recibe el martillazo. Aquí se lleva hasta el final. Seamos todos iguales, y como los mediocres no pueden igualarse a los excelentes, disminuyamos a éstos para que se equiparen a los mediocres.


Todos iguales.


Así nos va, que ante cualquier iniciativa de progreso individual salta la masa al grito de “Muerte al millonario”. Así se nos ha educado y así hemos crecido. La gente no entiende que cuanto más y mejor se trabaje, más y mejor sueldo se debe tener. Cuanta más responsabilidad y eficiencia en el trabajo, mejores condiciones se han de lograr. Aquí igualamos todo por la base. De forma que un bedel tiene que cobrar lo mismo que un cirujano… y como me dijo un amigo este domingo, eso está muy bien en el papel “solidario” que nos han inculcado desde pequeños, pero a la hora de la verdad no es lógico, pues un cirujano puede hacer lo mismo que un bedel, pero al revés ya es más complicado (si algún día me tengo que operar, espero que no se haya llegado a esos niveles de estupidez… aunque en este país todo es posible).


Si se aprovechasen las ganas de trabajar de la gente joven, si se apoyasen esas iniciativas y, sobre todo, si tuviésemos una cultura y una educación que no vilipendiase a los emprendedores, sería fácil salir de esta crisis. Aquí todo lo que sea pensar en hacer algo rápidamente es atacado. Creo que en realidad se podría decir que cualquier actividad intelectual (sobre todo el mero hecho de “pensar”) está penalizada por aquí.


Y mientras sigamos así, no sólo no saldremos de la crisis, sino que nos hundiremos más y más en ella, hasta que no haya forma humana de salir. Mientras se cobre lo mismo por trabajar mal que por trabajar bien, al igual que se cobre lo mismo por trabajar que por no trabajar, no habrá ningún tipo de incentivo para sacar al país de la miseria. Pues para hacerlo hay que ir al egoísmo. No trabajamos para el país, lo hacemos para ganar nosotros, pero es que ganando nosotros como individuos, hacemos que el país gane a su vez.


Visto lo visto, no hay salida para esta situación en la que estamos. Simplemente nos seguiremos hundiendo más y más hasta que ya sea tan normal que no le demos importancia.


Supongo que eso buscan los políticos, es la mejor forma de ganar votos fáciles.

4 comentarios:

el Turco dijo...

Cierto y verdad.

No hace falta "trepar", se puede ascender, crecer, mejorar... Que luego los puristas malinterpretan, pero esto, vamos, por poner un pero.

Saludos

Mi blog: Comentarios Otomanos
Mi web: Grupo Sinertec

Scientist dijo...

En fin, siempre podrás hacer lo que creas oportuno, y cargar luego con la incomprensión de los mediocres, como decía Unamuno.

Saludos escépticos.

Scientist dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gangrol dijo...

A "el Turco":
Tienes razón, tal vez el empleo de la palabra "trepar" se pueda malinterpretar. Es cierto que el "trepa" de toda la vida es el que escala puestos con argucias y maldades; pero yo empleaba "trepar" para dar a entender que subir en una empresa es como ascender un arbol, tienes que currártelo y puedes caer.
Como ya explico en el post, mi dominio de la palabra brilla por su ausencia. Mea Culpa

A "Scientist":
Lo que comentas es lo que decimos muchas veces: Al crear una sociedad en la que ascender está mal visto, los "mediocres" se encargarán rápidamente de que cualquiera de despunte sea prontamente eliminado, pues no interesa que alguien no "sea igual"

Así nos va