lunes, 3 de octubre de 2011

Cuestión de criterios


              Acaba de pasarme algo muy curioso en el trabajo. Un paciente llega a buscar su medicación y mientras se la preparo me comenta si sé algo de eso que se habla de que van a empezar a cobrar las medicinas. Un temor muy extendido entre la gente mayor. Su primera respuesta a esa pregunta (es de los típicos que dirigen las conversaciones sin dar tiempo a que la otra parte intervenga, y cuando se interviene, pues ni tan siquiera escucha… muy habitual, también) fue que si eso pasa, él dejaría de ir al médico y se moriría. Su segunda respuesta fue la que me causó estupor (la primera es muy típica también, así que ya estoy insensibilizado a este tipo de tonterías, pues en el 90% de las veces, sólo lo dicen como “extra” en la conversación para dar pena y que así la otra parte se sienta “obligado” a darles la razón en todo), pues para él la culpa de todo la tenían las pensiones contributivas. Si las eliminasen se arreglaría todo el problema. 

              Es decir… una persona que trabaja durante toda su vida e invierte una parte de los frutos de ese trabajo en un plan de pensiones (obligado, es cierto, pero plan de pensiones al fin y al cabo), no tiene derecho a cobrar ese dinero. Mientras que otra persona que no ha invertido nada en ese plan de pensiones (no digo que no ha trabajado, sino que todos sus trabajos fueron siempre “apaños” fuera de los cauces legales para así cobrar más y no tener que pagar nunca nada al Estado; como es precisamente el caso de este “homiño”) tiene los derechos añadidos del primero más los suyos propios.

              Y lo peor no lo encontramos en la estupidez que acaba de decir ese señor. Sino en que lo dice totalmente convencido de que eso sería lo mejor para todos. Pues los que no tienen nada porque nunca invirtieron en nada tienen el “derecho” de que la sociedad les pague por todo. Mientras que los que tienen algo porque en su momento invirtieron con vistas al futuro, no tienen ningún derecho porque son unos criminales-explotadores-acaparadores-especuladores-diabólicos-infernales… o incluso más.

              Se ha educado a la sociedad para que odie a todo aquel que trabaja por su propio beneficio. Se la ha educado en las “virtudes” de la caridad y la solidaridad… pero unas virtudes que nacen del Estado, no de la persona. Un individuo que sea caritativo y solidario es un criminal en sí mismo… el único que puede serlo es el Estado, que se encarga de repartir “justicia social”, quitándoles a los ricos y dándoselo a los pobres. Si el individuo quiere ser solidario, pues perfecto… pero sólo después de que haya dado “voluntariamente” al Estado su aportación correspondiente.
 
              La sociedad tiene la creencia de que el individualismo es malo. Tiene la convicción de que la palabra justicia significa que los de abajo han sido “castigados” por los de arriba y por lo tanto es su obligación el “pagar”.

              Así que plantearé la pregunta de otra forma, para ver es “justo” o no.

              Una persona ha trabajado durante toda su vida, ahorrando un dinero para cuando ya no pueda trabajar. El día que no puede trabajar va a recuperar ese dinero y un tercero le dice que no, que en realidad ese dinero tiene que dárselo a su vecino… ese que vivió bien durante toda su vida y jamás ahorró nada, porque sino el pobre se morirá de hambre y frío. ¿Es justo? 

               Yo no lo veo demasiado “justo” que digamos.

             La fábula de la cigarra y la hormiga llega hasta nuestros días, totalmente pervertida y distorsionada. En el caso de la versión original (atribuida a Esopo) el final de la historia está en que la hormiga se apiada de la cigarra y le da un par de granos de arroz mientras le advierte que todo tiene consecuencias y que hay que ser previsor. En la versión de La Fontaine, la historia es más cruda y así como la hormiga sobrevive gracias a su trabajo y previsión, la cigarra muere a causa de su falta en ambos puntos:

Que faisiez-vous au temps chaud ?                                 ¿Qué hacías durante el verano?
Dit-elle à cette emprunteuse.                                         
le preguntó a la pedigüeña
- Nuit et jour à tout venant                                          
-Día y noche a quien me encontraba,
Je chantais, ne vous déplaise.                                        
le cantaba, no te disgustes          
- Vous chantiez ? j'en suis fort aise.                               
-¿Le cantabas? Me alegro,         
Eh bien! dansez maintenant.                                        
pues bien, ¡baila ahora!

              En nuestros días el final es muy distinto:

Se encuentra la hormiga disfrutando de un momento de tranquilidad. Se acaba de preparar un buen tazón de leche caliente y se acurruca junto al hermoso fuego que da la chimenea preparándose para leer un buen libro y así descansar y disfrutar de las tan merecidas vacaciones invernales. A lo lejos, sufriendo las inclemencias del duro invierno, la cigarra maldice su suerte, pues no tiene nada que le proteja del frío, ni tampoco un mísero grano de arroz que llevarse a la boca.

Pero su suerte está a punto de cambiar.

La hormiga, que ya había encontrado la posición óptima en el sofá y disfrutaba de su lectura sufre un sobresalto cuando el timbre empieza a sonar. “Es la cigarra” piensa, “seguro que ahora viene a pedirme ayuda”. Se acerca hacia la puerta mientras en su cabecita analiza si debería ayudarla o no, pues si la ayuda, no aprenderá la lección, pero si la deja a su suerte, lo más seguro es que muera, y entonces no habrá servido de nada. La hormiga abre la puerta y mira hacia afuera, pero no ve a la cigarra, en su lugar ve un papel extendido. “Notificación de Embargo” dice el papel. La hormiga no entiende a qué viene eso, así que dirige la vista hacia quién porta dicho papel. Una mantis la mira y le dice:
—      Por orden del rey de los insectos, se te comunica que has perdido la casa y todo cuanto hay dentro. Se te ha encontrado culpable del delito de “trabajar para tu propio beneficio”. La sentencia es la expropiación de todos tus bienes, la mitad irán para la cigarra, parte agraviada en el conflicto, y la otra mitad para los gastos del proceso y de la burocracia asociada. También se te comunica que a partir de ahora todo lo que trabajes tiene que ser declarado ante el Rey y habrás de entregarle una parte proporcional, la cual será repartida de forma “justa” y “equitativa” entre las cigarras del reino.

La hormiga lo primero que piensa es que es todo una broma. Lo segundo que piensa es en cerrarles la puerta en las narices a la mantis y su papel… pero entonces ve que la mantis viene acompañada por dos avispas que la miran con desprecio mientras pulen los aguijones. Lo tercero que piensa es “este es el mundo al revés”.

              Más o menos así quedaría el final de la historia en la actualidad. La gente tiene la “obligación” de ser solidarios, tanto si quieren como si no.

              Como decía el paciente de esta mañana… que se eliminen las pensiones contributivas y todo se arregla.

              Que paguen los que han ahorrado y le den ese dinero a los que han dilapidado.

              Y luego aún habrá gente que diga que esto es “Justicia”…

              Para terminar me gustaría dejar un video que tal vez explique un poco más el asunto. Está en inglés, pero se le pueden acoplar los subtítulos en castellano en el botón cc abajo a la derecha:

miércoles, 24 de agosto de 2011

Real Decreto-ley 9/2011


           Antes de empezar a analizar la ley, primero hay que definir un par de cuestiones necesarias para un buen entendimiento de la misma. Así tenemos que:

1.     Conjunto de Intercambio: Aquellos medicamentos incluidos en un conjunto de intercambio son los que poseen el mismo principio activo, misma dosis, mismo número de unidades y misma forma farmacéutica (presentación).
2.     Principio Activo: El componente del medicamento que posee la actividad farmacológica deseada.
3.     Precio de Referencia: Tope máximo marcado por el Estado para la financiación por el Sistema Nacional de Salud de un Conjunto de Intercambio. Todo medicamento de precio superior no es financiado, y todo medicamento de precio inferior sí. Este valor se modifica una o dos veces al año, siempre a la baja, en función de las nuevas aportaciones a ese conjunto de intercambio, así como de los precios finales que se marquen en ese Conjunto de Intercambio.
4.     Precio Menor: Marcado por el valor del medicamento cuyo precio sea el más bajo de cada conjunto de intercambio. Este valor es modificado de forma inmediata en el momento en que un nuevo medicamento de un Conjunto de Intercambio es dado de alta con un precio más bajo que los demás.

           Y ahora toca analizar las diferencias entre esos términos. La creencia general es que se receta por principio activo, pero la realidad es que casi siempre se receta por conjunto de intercambio, pues el médico pone tanto la dosis como el número de unidades como la forma farmacéutica del medicamento deseado. Un ejemplo de la diferencia entre ambos tipos de prescripción sería la siguiente:

·        Prescripción por Principio Activo: Ibuprofeno 600 mg
·        Prescripción por Conjunto de Intercambio: Ibuprofeno (arginina) 600 mg 40 sobres

           En el primer caso habría se podría dar cualquier presentación de ibuprofeno de 600 mg, independientemente de su forma farmacéutica (sobres, comprimidos, inyectables, etc.), así como de la sal en que se encontrase el principio activo; mientras que en el segundo habría que dar cualquiera que cumpliese la condición de ser en sal de arginina y tuviese 40 sobres. Pongamos que en ambos casos el médico quisiese dar el mismo medicamento (Espidifen ™), y lo hiciese por Principio activo (primer caso) o por Conjunto de Intercambio (segundo caso). En el primero, en la farmacia se daría un ibuprofeno en comprimidos, mientras que en el segundo se daría un genérico del Espidifen ™, es decir en sal de arginina y en sobres. En ambos casos siempre el más barato de los que existan.

           En el caso de los precios, un ejemplo real sería el de la Cefuroxima 500 mg 12 comprimidos. El Precio de Referencia es de 11,75€, precio al que están todos los medicamentos que cumplen esa definición, a excepción de uno, la Cefuroxima Solasma EFG 500 mg 12 comprimidos, que está a 11,74€, por lo que el Precio Menor en este grupo de intercambio es de 11,74€.

         Ahora que ya he dado a conocer estos términos, pasaré a hacer un análisis del Real Decreto-ley 9/2011, de 19 de agosto, de medidas para la mejora de la calidad y cohesión del sistema nacional de salud, de contribución a la consolidación fiscal, y de elevación del importe máximo de los avales del Estado para 2011. Al menos en lo referente al tema que me interesa, es decir, la prestación farmacéutica. Sobre todo lo relativo al artículo 1.6 del presente Real Decreto-ley.
        
         Dice el artículo 1.6:
          Se modifica el artículo 85, que tendrá la siguiente redacción:
«1. La prescripción, indicación o autorización de dispensación de los medicamentos se realizará por principio activo, en la receta médica oficial u orden de dispensación, del Sistema Nacional de Salud.
            Asimismo, en los productos sanitarios para pacientes no hospitalizados que requieran para su dispensación en oficina de farmacia receta médica oficial u orden de dispensación, del Sistema Nacional de Salud, la prescripción, indicación o autorización de dispensación se realizará por denominación genérica por tipo de producto y por las características que lo definan, especificando su tamaño y contenido.
            En ambos casos, el farmacéutico dispensará la presentación del medicamento o del producto sanitario que tenga menor precio, de acuerdo con las agrupaciones homogéneas que determine la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
            No obstante cuando por excepción a la norma general la prescripción, indicación o autorización de dispensación se hubiera realizado identificando el medicamento o el producto sanitario respectivamente, por su denominación comercial, no tratándose de los supuestos previstos en el punto 2 de este artículo, el farmacéutico dispensará dicho medicamento o producto si es el de menor precio de la correspondiente agrupación, y si no lo fuera dispensará el que tenga menor precio de la misma.
2. No obstante, cuando las necesidades terapéuticas lo justifiquen, así como cuando los medicamentos pertenezcan a agrupaciones integradas exclusivamente por un medicamento y sus licencias, al mismo precio que el medicamento de referencia, la prescripción, indicación o autorización de dispensación se podrá realizar identificando el medicamento o, en su caso, el producto sanitario por su denominación comercial.»



              Es decir, que es obligatorio para el médico el recetar por “Conjunto de Intercambio” (ya que lo que pone la ley es que hay que recetar por Principio Activo, pero especificando concentración, unidades y forma farmacéutica, es decir, recetar por conjunto de intercambio), y en la farmacia se dará siempre el medicamento de Precio Menor. Pero también dicen que en casos especiales el médico podrá recetar por “Nombre Comercial”, en cuyo caso la farmacia dará ese medicamento si cumple una de las siguientes condiciones:

1. Que sea el de Precio Menor
2. Que sea el único medicamento existente del conjunto de intercambio

           Por lo tanto dentro del mismo artículo tenemos que se le da a creer al médico que tiene potestad para recetar según su buen criterio profesional, pero al mismo tiempo se obliga a las farmacias a dar siempre el medicamento de precio menor, pasándose por el forro de los co**nes lo que diga el médico. Pues si lo leemos bien, tenemos que “en casos excepcionales el médico puede recetar una marca comercial, y la farmacia está obligada a darlo si es el de precio menor, de no ser así, lo cambiará por el de precio menor”. Es decir, que lo que diga el médico no sirve para nada, lo único que importa es el precio.

           Siguiendo con la lectura de la ley, tenemos que lo que el Estado define como “Precio Menor”, es la redacción antigua de “Precio de Referencia”. Pues sólo financiará aquellos medicamentos que tengan ese “Precio Menor”… todo lo que lo supere deja de estar financiado.

           Pero resulta que al ser el “Precio Menor” un valor que cambia a medida que van saliendo medicamentos nuevos al mercado, ¿cómo será posible que este tema pueda salir bien? Me explico. Por poner el mismo ejemplo que di antes con la Cefuroxima. Según este RD el único medicamento que se podrá dar en farmacias (al margen de que el médico recete por principio activo, o bien ponga Zinnat ™, o Cefuroxima Normon, o cualquiera de los otros) es la Cefuroxima Solasma EFG ™… pero resulta que este medicamento en concreto es un “Alta No Comercializada”… es decir que es un medicamento que está dado de Alta en el Noménclator, pero que no es posible de encontrar pues no se comercializa. Pero es el que marca el Precio Menor de ese conjunto de Intercambio (y antes de que nadie me diga nada sobre el tiempo que se necesita entre que se da de alta y se empieza la comercialización, añadiré que este medicamento en concreto se dio de Alta en el Sistema Nacional de Salud en el año 2007, y desde entonces ahí se ha quedado). Por lo que si un médico que consulta a un paciente analiza que dicho paciente necesita de una cefalosporina, concretamente de una cefuroxima, en una concentración de 500 miligramos, en dos tomas diarias durante 6 días (la pauta normal en este medicamento), y así lo hace constar en una receta oficial, cuando ese paciente llegue a la farmacia, será obligación del farmacéutico que allí se encuentre de decirle al paciente: “Lo siento mucho pero si quiere ese medicamento tendrá que pagarlo, pues la Seguridad Social sólo paga un medicamento que NO EXISTE”.

           Y como este ejemplo hay muchísimos más, de medicamentos que marcan el Precio Menor pero que no existen comercializados.

           Supongamos pues que se eliminan del sistema de precios aquellos medicamentos que no estén comercializados y que queden sólo los que tengan una comercialización real (pues hay muchos que aparecen marcados como Alta Comercializada, pero que luego a la hora de la verdad no hacen más que una cantidad de medicamento totalmente irrisoria, para “cumplir”, pero que no llega para cubrir las necesidades reales; es decir que son casas que dan de alta un medicamento para ganar fama, para ganar poder político o para “incordiar”, pero sin una infraestructura real detrás que pueda mantener una producción real y efectiva del producto), cuando un paciente llegue a una farmacia a retirar la medicación prescrita por el médico, se encontrará con el mismo problema, pues la farmacia no puede hacer frente al coste que supone tener un Stock “fantasma”. Me explico. En vista de la definición de “Precio Menor”, una farmacia no podrá hacer análisis de inventario y control de Stock jamás, pues si compra el Medicamento A hoy por la mañana, tal vez por la tarde el Medicamento B sea un céntimo más barato, por lo que haya desplazado al Medicamento A de la financiación. La farmacia se “come” el exceso de Stock y el paciente se queda sin medicación. Pues si se le dice al paciente “Vuelva usted en un rato, que pido el que le tengo que dar”, a lo mejor cuando llegue el pedido con el Medicamento B, ya ha salido el Medicamento C otro céntimo menor y por lo tanto el B también queda relegado de la financiación.

           Por lo que el Estado ha de cambiar la definición de Precio Menor. Dejará de ser un valor de cambio “inmediato” y se transformará en un valor “estable en el tiempo” (posiblemente harán revisiones cada 3 a 6 meses para poner un nuevo valor), permitiendo así a las farmacias hacer un mejor análisis de Stock y cargarse con un único tipo de medicación de cada conjunto de intercambio, que se encuentre dentro de ese “Precio Menor”. Pero sólo si se permite a la farmacia dar “por debajo de Precio Menor” y no “el de precio más bajo”, pues en el segundo caso volvemos al problema anterior, haciendo imposible una correcta dispensación.

           De todas formas, aún cuando hagan este cambio, yo me pregunto ¿están tontos? Resulta que si volvemos al inicio de este post y leemos la definición de “Precio de Referencia”, resulta que será lo que estén definiendo como el nuevo “Precio Menor”. Se me ocurren dos posibilidades:

1.     Que los políticos no tengan ni idea de lo que hacen, intenten siempre salir por la tangente haciendo cambios absurdos que les salven el pellejo al menos mientras les dure la legislatura, mientras creen que la población siempre aceptará sus decisiones como algo “razonado” y “consecuente”, basándose en la ignorancia de las masas.
2.     Que los políticos tengan una serie de “compromisos” asociados a ese “Precio de Referencia”, por lo que bajarlo sea imposible, de forma que se inventan otro nuevo término que, aunque en la práctica sea lo mismo, en la “teoría” les salve el culo mientras la gente se lo crea.

           No es por ser malo… pero es que no se me ocurre ninguna otra razón para ello. Si querían pagar menos por los medicamentos, tenían en su mano el mecanismo que llevan usando desde hace muchos años, que es la revisión de los precios de referencia, bajando ese tope máximo a financiar hasta valores más asequibles para el Estado. Pero en lugar de eso, crean una ley nueva, en la que se meten en camisas de once varas, donde definen muchas cosas de las que queda patente que no tienen ni idea, donde crean problemas donde no los había, y donde se demuestra una vez más que para estar metido en política el único requisito es ser inútil cerebral.

           Otro problema que le veo a este  RD si no se cambia de aquí a que surja el nuevo Noménclator (que será cuando se pongan en marcha este artículo 1.6) es el de que se crearán monopolios de medicamentos. Me explico: A día de hoy hay muchas casas de medicamentos con una reputación consolidada cada una de ellas en todas las presentaciones que tienen. Cuando la única forma de poder tener una molécula sea tener la más barata de todas, y sabiendo que esa será la única que se financiará, seguro que dichas casas llegan a acuerdos entre ellas para repartirse esas moléculas, una hará la molécula A, otra la B, otra la C, otra la D, y así sucesivamente. De forma que se eliminará el concepto de “competencia” de la ecuación, se pondrán precios arbitrarios propios del comercio monopolístico, y aún encima nos encontraremos con que al no haber competencia real, la calidad del producto “puede” que ya no sea “óptima” (y esto, en medicamentos, es algo que da mucho miedo).

           Y aunque el Gobierno de turno cree una ley que diga que es necesario que haya al menos dos presentaciones de cada, no puede obligar a nadie a crear un medicamento sabiendo que va a tener pérdidas. Pues la única manera que tendrán de obtener beneficio es a través de la venta de una única presentación.

           Sobre todo sabiendo que la ley (este maravilloso RD) pone unas multas (de graves a muy graves) si el titular de la comercialización (palabras textuales, por lo que si leemos “por encima”, como titulares de comercialización tenemos tanto al fabricante, como al distribuidor como a la farmacia… es decir que estamos vendidos) no es capaz de tener un correcto suministro del producto. Por lo que ninguna casa se lanzará a fabricar un medicamento sin antes saber si pueden ganar ese monopolio del mismo.

           Por ejemplo, a día de hoy una casa de medicamentos genéricos tiene una serie de máquinas que fabrican una serie de medicamentos. Las mismas máquinas fabrican muchos medicamentos diferentes. Para cubrir las previsiones se hacen grandes estudios que permitan una producción óptima de todos, entendiendo por óptima aquella producción en la que los medicamentos que dan beneficio son capaces de compensar a los que dan pérdidas. Pues aunque la gente piense que no es así, que los medicamentos son muy caros, la realidad es muy diferente. Hay medicamentos que son muy caros, cierto, pero también hay medicamentos que se comercializan a precio inferior al de coste, y son los primeros los que han de compensar las pérdidas ocasionadas por los segundos. Lo que pasa es que la casa en cuestión, además de por cantidades de producto vendido, compensa esa pérdida también con el prestigio y el nombre que da tener ese principio activo (por ejemplo ibuprofeno y paracetamol, son principios activos en los que el precio final de venta al público de cada caja está un poco por debajo del precio de coste de la misma, pero que la diferencia se compensa por la cantidad que se vende de cada uno, asociado al nombre de empresa y al prestigio de la marca, de forma que cuando un paciente se toma un paracetamol de la casa X y le va bien, cuando tenga que tomar otro medicamento para otra patología diferente, ya asociará la marca X del paracetamol con la calidad, por lo que pedirá esa misma marca). Ahora tomemos con que hay que cumplir las cuotas, por lo que se dejan de fabricar los que dan beneficio... o bien la casa obtiene el monopolio de ese medicamento (deja de dar pérdidas y pasa a dar beneficio por el volumen total de las ventas) o tendrá que eliminar de la producción el de las pérdidas y centrarse en la producción de los que dan beneficios.

           Claro que todo esto se quedará en mera teoría si al final lo que ocurre es que simplemente cambien la definición de “Precio Menor”, para equipararla a “Precio de Referencia”, pues como ya comenté antes, entonces seguiríamos como estábamos, pero con menores precios en todo.


           Y por ahora ya lo dejo. Simplemente quisiera dejar una serie de reflexiones finales sobre este asunto.

1.     El Estado está intentando salvar un Sistema de Salud que hace tiempo que está muerto. Si nos fijamos en los Presupuestos Generales del Estado de los últimos años, podemos ver una clara imagen de lo que quiero decir. La deuda que tenía contraída el Estado a nivel sanitario era siempre muy superior a lo presupuestado. Es decir, que con el dinero que se destinaba a pagar la sanidad, no se podía siquiera cubrir las deudas acumuladas de años anteriores. Y mientras no se pague todo lo que se debe, jamás se solucionará nada (ni en este tema, ni en ningún otro).
2.     El Estado intenta aumentar el control total y absoluto en este asunto, y precisamente por ello se está hundiendo aún más. A mayor control, mayores impuestos. A mayores impuestos, menor riqueza de la gente. A menor riqueza de la gente, menores condiciones de salud de la misma. A menor condición de salud, mayor gasto en sanidad pública. A mayor gasto en sanidad pública, mayores deudas para el Estado. A mayores deudas para el Estado, más control y más impuestos. Es un círculo vicioso, en el que ya estamos inmersos. Intentan salvar algo que ya no tiene salvación.
3.     Se ha creado una imagen de los profesionales sanitarios como de “engendros inferales”. Tanto médicos como enfermeros como farmacéuticos somos vistos como “enemigos públicos”. Como si nuestro trabajo y buen hacer no tuviese valor. Como si todo lo que hacemos debiera ser totalmente gratuito al ser para “beneficio del pueblo”. Eso sí, en cuando sale alguna medida de control de gasto que les afecta a ellos (reducción de salarios, EREs, etc.), bien que salen a la calle en tromba para protestar. Se ve que los profesionales sanitarios no tenemos los mismos derechos que los demás (lo cual, por otra parte, es cierto, veamos por ejemplo lo que pasó en Castilla, cuando el gobierno autonómico no pagó a las farmacias, haciendo que muchas de ellas se encontrasen en situaciones en la que tuvieron que hipotecar todo su patrimonio para poder seguir trabajando, aún sin saber si iban a cobrar alguna vez, cuando esas farmacias se pusieron en huelga de un día, no sólo la opinión pública se les puso en contra, sino que aún encima el gobierno autonómico, ese mismo gobierno que no les paga, les grava con multas altísimas el hecho de que quieran cobrar lo que se les debe).
4.     Todo el ahorro que se ha generado desde hace años en el Sistema de Salud (todas las medidas diseñadas a gastar menos) no se ha reinvertido en mejorar el Sistema, sino que se ha gastado en otras partidas. Desde gastos en publicidad, hasta financiar el nefasto Plan E. Y ahora estoy convencido de que en el mes que viene empezaremos a ver publicidad de cómo el Estado es fantástico y maravilloso y se preocupa de la gente y por eso ha creado esta ley, diseñada para que “esos cabrones profesionales sanitarios no vampiricen el sistema” y que los pacientes “tengan el más mejor de los futuros”. Tanto a nivel publicidad como a nivel de comentarios de prensa de medios afines.


           Y ahora sí que lo dejo ya, que me caliento y al final pierdo la objetividad que he intentado tener en este post. Algo que me ha costado horrores, pues si bien esta ley salió el sábado pasado, hasta ahora no he sido capaz de escribir esto con la mente centrada (y por desgracia, ni así creo que lo he conseguido).
          

martes, 19 de julio de 2011

¡¡¡Muerte al Autónomo!!!

            Dice un antiguo refrán de estas tierras que “La primera impresión es la que cuenta”. El problema es definir la primera impresión “¿de quién?”. Pues ante un mismo suceso, dos personas que lo analicen por primera vez pueden tener impresiones opuestas, entonces ¿cuál de los dos tiene esa primera impresión que realmente cuenta? Pues la verdad es que ambos. La realidad la marca la percepción del observador, y no se trata ya de una teoría física, sino de un hecho. Lo que para unos es algo bueno, para otros es algo malo. Lo que para unos es un hecho irrelevante, para otros es algo que marca un hito en la historia. 

            ¿A qué viene todo esto? Esta palabrería sin mucho sentido que inicia este post viene por la siguiente noticia que leí ayer: “Un autónomo declara 8.300 euros menos de media que un asalariado” en la cual se analiza (un poco por encima, eso sí) las diferencias que existen entre las declaraciones de la renta medias de un asalariado y de un autónomo. La primera impresión que me dio esta noticia fue algo así como: “estamos jodidos”. La primera impresión que tuvo el gobierno de esto fue algo así como: “están defraudando mucho, hay que cobrarles más”.


            Intentaré analizar este hecho desde mi propio punto de vista, es decir, desde el punto de vista de un autónomo con pocos conocimientos de economía pero con algunos conocimientos de la vida laboral real.

            A nivel general, un asalariado lo tiene difícil a la hora de defraudar al fisco, pues todo lo que gana “legalmente” está declarado, por lo que sólo puede intentar escapar a través de las desgravaciones que le permiten (y que a día de hoy cada vez son menos). Por el contrario el autónomo lo tiene más fácil pues casi toda su actividad se basa en acciones y hechos susceptibles de desgravación. Pero es que el mero hecho de desgravar algo no implica que sea fraude fiscal. Es cierto que muchos autónomos mezclan la vida privada con la vida laboral, pero no por ello son fraudes reales (aunque hacienda así lo vea), pues la mayoría de estos autónomos viven por y para su trabajo, de forma que poca diferencia hay entre vida privada y vida laboral… son autónomos, es decir, gente que cuando vuelven a sus casas, la mayor parte de las veces siguen con la mente en el trabajo y siguen trabajando. Algo que un empleado laboral no suele hacer.

            A nivel “global” también hay que decir que la mayoría de los autónomos no son esos “empresarios millonarios” que tanto se intenta hacer creer a la opinión pública. En realidad de esos hay muy pocos. Hay una gran diferencia entre un autónomo (es decir alguien que trabaja para sí mismo) y un directivo (alguien que trabaja para otro), tanto en sueldos (el segundo suele ser muy superior al del primero) como en posición real (el primero suele ser el dueño de una empresa pequeña, mientras que el segundo suele trabajar en una empresa muy grande). Pero el análisis de la noticia trata sobre autónomos, no sobre directivos.

            Cuando una empresa es pequeña, el que está al cargo es el propio autónomo, ya que es el dueño. Cuando una empresa es grande, no suele tener un dueño, sino muchos (accionistas), y un consejo de dirección, que son gente contratada para que lleven la empresa a buen puerto, pero que no son autónomos. Y aún en el caso de que la empresa sea grande y tenga un único dueño, esa persona ni tan siquiera suele estar dada de alta en el régimen de autónomos, sino en el de “personal de alta dirección” (y eso cuando son “más o menos” honrados y están dados de alta en este país… que lo normal es estar censado en Suiza o cualquier otro paraíso fiscal). De forma que cuando desde los medios de comunicación se habla de estas empresas, y de los empresarios, aún cuando se los equipara a los autónomos, la realidad es muy distinta. Nada tienen que ver los unos con los otros.

            Pero aún así el gobierno los sigue equiparando y sigue tratando al pequeño como si fuera grande (probablemente porque contra el grande no se atreve, y sigue necesitando a un “malo” al que echarle la culpa de todos sus errores). De forma que cuando sale una noticia como ésta, en la que se ve que la media (es decir, que habrá quién gane menos y habrá quién gane más, pero desde luego muchísimos más que ganan menos que los que ganan más) de beneficio es inferior al de un trabajador por cuenta ajena… la única conclusión a la que el ejecutivo es capaz de llegar, es que están defraudando. La única salida que el ejecutivo ve como válida es, subir impuestos a este colectivo y aumentar el gasto en perseguir el fraude fiscal.

            Desde mi punto de vista, un país ha llegado al colmo de los colmos cuando un autónomo gana menos que sus empleados.

            Y puede que estos datos estén “falseados”, en el sentido de que las posibilidades de desgravar de un trabajador por cuenta ajena son mínimas frente a las de un autónomo, y que si las obviamos es probable que la diferencia se ponga a favor del autónomo frente al empleado… pero no por mucho (yo más bien creo que se pondrían casi a la par), pero aún así siguen siendo diferencias muy significativas. Pues un trabajador por cuenta ajena no tiene que hacer frente a la inversión que es el negocio, no tiene que hacer frente a la responsabilidad que tiene un negocio, no tiene que hacer frente a los problemas que tiene un negocio… Un trabajador por cuenta ajena es alguien a quién se le paga por realizar un trabajo, y nada más. Un autónomo no es el que lleva las cuentas del negocio, sino que suele ser alguien que, además de llevar toda la gestión del negocio, también hace el mismo trabajo que el empleado (normalmente porque no le salen las cuentas y no puede contratar a nadie para que haga ese trabajo). Y decir que un empleado gana más que el empleador… es que algo no funciona.

            La política del gobierno es apretar más aún a los autónomos.

            La solución del gobierno es aumentar los impuestos a los autónomos

            La salida del gobierno es hacer desaparecer la figura del autónomo… puede que no lo vendan así, pero al final es lo que lograrán.

            Si la sensación en la calle es que un autónomo no sólo no gana más que un empleado, sino que aún encima está más puteado que estos, tiene menos derecho y más obligaciones… ¿quién va a montar un negocio en este país? Nadie se va a arriesgar a hacerse autónomo si no va a tener una posibilidad de obtener beneficios. Sin ese aliciente, NADIE jamás hará nada por hacerse autónomo. Y si no hay autónomos, no habrá empleados… pues mal que les pese a algunos, la mayoría de los contratos laborales en este país no son a grandes multinacionales, sino a autónomos… pues una gran multinacional contrata a 1.000 o 10.000 personas, frente a un autónomo con un negocio que vaya bien, que puede tener varias personas contratadas. Y la pregunta es, ¿cuántos autónomos hay en proporción a grandes empresas? Evidentemente en España una miseria… pero es que es normal visto el trato que se nos da a los autónomos. Somos el enemigo. Somos la escoria de la humanidad. Cuando a alguien se le pregunta, la respuesta es casi siempre la misma… “los empresarios son los que tienen la culpa de la crisis” (y se asocia a empresario con autónomo), “son unos cabrones que sólo piensan en el dinero”, “venderían a su madre por un plato de lentejas”… Al final se ha creado una ideología en la sociedad frente al autónomo de forma que aquellos que lo somos nos sentimos vilipendiados, los que quieren serlo se sienten intimidados y coaccionados para no serlo, y los que no lo son ya tienen un enemigo cercano a quién odiar.

            Cuando en un país un funcionario gana más que un contrato laboral, significa que el futuro del país está comprometido… que muchas cosas necesitan cambiar para llegar a un “futuro mejor” a corto plazo.

            Cuando en un país un autónomo gana menos que un contrato laboral, significa que el presente del país está comprometido… y que de cara al futuro a corto plazo no hay visos de solución, y muchas cosas hay que cambiar para llegar al “futuro mejor”, y sólo en el largo plazo.

            Si se dan ambas situaciones… es porque el presente está jodido y ya no hay ningún futuro posible, ni a corto ni a largo plazo… si las cosas siguen así.  Y lo peor de todo es que en España vivimos así. Y en lugar de hacer algo para remediarlo, aún se castiga más al autónomo por ser un “mentiroso”.

            Hace tiempo hice una entrada en la que decía que la mejor forma de acabar con el paro en este país era consiguiendo que cada parado se hiciese autónomo. Pero también decía que en un país como este, donde al autónomo se le perseguía en lugar de dársele oportunidades, mal iríamos. Y ahora lo repito.

            Si de verdad queremos acabar con el paro, si de verdad queremos que el país vaya hacia adelante, si de verdad queremos ser una sociedad rica y competitiva, hay que dejar de ver al autónomo como al enemigo. Hay que fomentar la idea del autónomo. Hay que potenciar al emprendedor. Hay que ayudar a que se creen empresas. Y la mejor forma de hacerlo es dejarse de tanta milonga populista, y empezar a bajar los impuestos. Que si la gente defrauda no es porque la gente sea malvada, sino porque la carga impositiva en este país es elevadísima.

            Aquí, cuando más se trabaja, cuando más se busca un futuro mejor, más palos se reciben por parte de la administración, más impuestos te cobran y más bajo en la pirámide social se está. Mientras esto no cambie… Ni presente, Ni futuro… sólo la ruina total.