martes, 15 de marzo de 2011

Consignas


            Este domingo pasado, en la Plaza de la Quintana (Santiago de Compostela), había una manifestación en la que se gritaba una consigna que me hizo mucha gracia, no por la crispación que suscitó, sino por lo que significaba. La gente coreaba esa consigna mientras los mandatarios de la manifestación aclamaban y gritaban al viento, exigiendo lo imposible. Esto me hizo recordar aquella conocida frase de mayo del 68: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. La consigna venía a decir algo así como: “Que cada autónomo contrate a un parado”.

            El tema de la manifestación era el paro. Y la solución que proponían era precisamente lo que gritaban, que cada autónomo contratase a un parado pues así la cifra del paro se reduciría a la mitad.

            Antes de caer en la típica descalificación fácil (y totalmente pueril) a que estamos acostumbrados cuando se habla de los trabajadores y empresarios, buenos y malos, me gustaría analizar esa consigna en profundidad y ver cual sería la repercusión real de llevarla a término.

            En primer lugar decir que separar “trabajador” y “empresario” es muy sencillo en la teoría, pero no tanto en la práctica. Pues así como hace un siglo había una clara diferencia, tanto de clase social como económica, a día de hoy la mayoría de los “empresarios” son gente trabajadora, que dedica sus buenas horas semanales (normalmente muy superiores a la jornada laboral típica de un “trabajador”) y con una clase social y económica que no difiere demasiado de la del común de los “trabajadores”. Una cosa es el “gran empresario”, y otra muy distinta el “autónomo”. El primero es una especie en vías de extinción, pues las grandes empresas suelen estar controladas por un grupo de personas, suelen ser propiedad “anónima” y nada tienen que ver con los autónomos. Estos últimos suelen ser trabajadores que tienen la ventaja (en teoría) de ser sus propios jefes. Suelen trabajar muchas horas a cambio de una remuneración económica “suficiente”, suelen estar de deudas hasta el cuello y suelen tener que delegar ese exceso de trabajo en otras personas que no se preocuparán como ellos por el negocio (lógico… no es “su” negocio).

            Ahora hablemos de la consigna. Si cada autónomo contratase a un trabajador en paro, lo que tendríamos sería, evidentemente, una reducción de las listas de desempleo… al menos de forma temporal, pues a la larga posiblemente se duplicarían, pues si cada autónomo contratase a un trabajador que no necesitase y/o que no puede pagar, al final el trabajador volvería al paro, pero esta vez, acompañado de su jefe.

            Cuando un autónomo contrata a alguien es porque puede pagarlo y porque lo necesita. En caso contrario NO lo hará. Es absurdo pensar lo contrario. Si no puede pagarlo, ¿por qué demonios debería contratar a alguien? Y si no lo necesita ¿por qué demonios debería contratarlo?

            Entonces salen los típicos listillos de turno que hablan de las grandes facturaciones de los negocios. Y yo quisiera hacer una aclaración. Cuando se habla de facturación se está hablando del dinero que entra en ese negocio, pero no de lo que sale. Cuando un autónomo vende (factura) un millón de euros, eso no significa que ese autónomo gane un millón de euros (supongo que no le importaría… a mí tampoco, la verdad). Ese ingreso es sólo una parte de la ecuación. Hay que mirar cuánto sale. Pues un negocio que vaya bien puede llegar a ganar de ese millón tranquilamente la mitad, pero uno que vaya mal puede tener incluso pérdidas aún habiendo ingresado ese millón. Si un autónomo, una vez empieza a ver sus gastos (bancos, préstamos, proveedores, acreedores, clientes morosos, trabajadores, impuestos, etc.), ve que el negocio va bien, no tendrá problemas en contratar a alguien (después de todo un trabajador más significa menos trabajo para el autónomo, que podrá dedicarse a hacer crecer su negocio y por lo tanto ganar más). Pero, y no hace falta que el negocio vaya mal, si ve que no le compensa contratar a alguien (sea porque entre sueldos e impuestos sus beneficios disminuyen, sea porque no gana tanto como para pagar lo que cuesta tener otro trabajador, sea porque sinceramente no le hace falta más gente), pues NADIE es quién para obligarle a ello.

            El problema que tenemos en este país es que se suele identificar a un autónomo con un millonario chupasangres que ha robado para llegar a donde está. Y la verdad es muy diferente. La verdad es que la mayoría de los autónomos tienen problemas para llegar a fin de mes. La mayoría de los autónomos trabajan muchísimas más horas de las 40 semanales que se “suponen” normales. La mayoría de los autónomos tienen sueldos muy similares (e incluso inferiores) a los de los trabajadores que tanto protestan. Y aún así se les exige cada día más. Los autónomos están pagando impuestos por todo, hasta límites insospechados. Tal cantidad de impuestos que muchos de los parados que tenemos a día de hoy en España, antes fueron autónomos que, a causa de la elevadísima presión tributaria, tuvieron que abandonar sus trabajos (pues un autónomo es un trabajador, aunque muchos no quieran reconocerlo).

            Ya puestos a gritar consignas, podríamos probar con la siguiente: “Que cada parado se vuelva autónomo”. Así las listas del paro también se reducirían. Claro que habría que cambiar un poco la mentalidad de la gente en este país para que esto pudiese funcionar, pues ser autónomo exige mucho. También habría que cambiar la elevadísima presión fiscal que soportan los autónomos, pues en caso contrario pronto se volvería al nivel anterior de paro (o incluso se incrementaría). Habría que dar posibilidades a los préstamos bancarios para emprendedores. Habría que agilizar los trámites burocráticos exigidos para ser emprendedor…

            Habría que cambiar tantas cosas para que eso funcionase… pero aún así, la solución sería muchísimo mejor que la que proponían los exaltados del domingo. Aunque claro… es una solución que implica a las personas, que las involucra en la solución a través del trabajo individual y personal. Claro… si lo comparamos con la solución que proponían ellos, en la cual el trabajo siempre es de un tercero, en la cual siempre existe ese mismo tercero a quién echarle la culpa si las cosas salen mal, y en la que los que gritan y exigen nunca se manchan las manos… como que no compensa (al menos a ellos no).

            La gente deberá empezar a pensar un poco por sí misma. Pensar en su futuro individual. Pensar en las distintas posibilidades de trabajo. Analizar si compensa o no ser un autónomo. Si ven que compensa serlo, pues que caminen en esa dirección. Si ven que no compensa serlo… pues que dejen de exigirle a los demás, lo que ellos mismos no desean para sí.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Dia Internacional de la Discriminación


            Ayer se celebró el Día Internacional de la Mujer. Evento del que me enteré gracias a que lo publicitaron en el Facebook, pues en caso contrario hubiera pasado a mi lado sin despeinarme. Y ya que ese día ha pasado, me gustaría hoy comentar un par de cosillas al respecto. Y no sólo frente al hecho de tener un “día”, ni tan siquiera sobre el hecho de las diferencias entre hombres y mujeres, o las desigualdades sociales relativas al género. La verdad me gustaría hablar de la estupidez humana y de cómo a través de eventos como ese, que buscan eliminar desigualdades, lo único que se consigue es discriminar aún más a aquellos que buscan proteger.

            Empezaré comentando la base en la que yo creo. En primer lugar decir que hombres y mujeres no son iguales. Puede parecer una tontería retrógrada, un acto de machismo, una reminiscencia del pasado… puede parecer muchas cosas, pero antes de que se empiece con la descalificación personal, me gustaría que se siguiera leyendo todo esta entrada hasta el final, y si para cuando se termine se sigue pensando igual, pues encantado de recibir las críticas, pues precisamente en las diferencias están las virtudes. Así que intentaré explicar el por qué he dicho eso. Un hombre, raza humana, sexo masculino, es diferente a una mujer, raza humana, sexo femenino. A nivel genético hay diferencias. A nivel físico hay diferencias. A nivel emocional hay diferencias. A nivel racional hay diferencias. Y, antes que de me mandéis a los lobos para que me coman, si hay diferencias entre dos hombres en todos esos aspectos, si hay diferencias entre dos mujeres en todos esos aspectos… ¿por qué nos empeñamos en decir que no las hay entre hombres y mujeres?

            Una cosa es buscar la igualdad de oportunidades. Otra muy distinta es buscar la igualdad entre cosas, personas, entes, situaciones, etc. que jamás serán iguales. Y es en las diferencias en donde hay que fijarse para evolucionar. En una empresa grande, en la cúpula directiva ¿alguien cree que se contrata a alguien por ser hombre o por ser mujer? Se contrata a alguien por su valía, por su capacidad, por su experiencia, por su empuje, por sus conocimientos… ¿qué más da que sea hombre o sea mujer? Un hombre con más puntos en esas cosas que una mujer, tendrá más valor para la empresa. Una mujer con más puntos en esas cosas que un hombre, tendrá más valor para la empresa. Y lo que la empresa quiere es “lo mejor” para sí misma. Por lo tanto no habrá diferencia real. 

            Otra cosa es que la cantidad de hombres y la cantidad de mujeres que llegan a esas elecciones sea muy dispar. Si hay muchos más hombres, es normal que haya más posibilidades de que un hombre tenga el puesto (pura estadística básica). Pero aún así hay mujeres en puestos directivos, lo cual demuestra que todas ellas han llegado hasta ahí con esas premisas, luchando por el puesto con el resto de los candidatos (hombres y mujeres) y alcanzando la cima. Cuando se crean leyes como la de igualdad, que obliga a tener paridad en los puestos directivos, lo que se está haciendo es denigrando el trabajo de esas mujeres que llegaron hasta ahí. Pues a partir de ahora ya no se mirará la valía de la persona, sino su sexo, y por lo tanto se está desprestigiando a aquellas que lo lograron antes, al mismo tiempo que se está rechazando el hecho de que las que vengan nuevas en realidad tengan algo que aportar, pues si bien antes era una lucha de “valía”, ahora es “cubrir el cupo”.

            Cuando en una pruebas para un trabajo se hacen diferencias entre hombres y mujeres, lo que se está haciendo es denigrando a aquellos a los que se les “facilita” la entrada, al mismo tiempo que discriminando a aquellos a los que, en contraposición, se les exige más. Y pongo un ejemplo sencillo. Unas pruebas para bomberos. A los hombres se les exige una serie éxitos en las pruebas físicas. A las mujeres se les exige mucho menos. Y yo pregunto… ¿eso es lógico? Un bombero, sea hombre o sea mujer, debe cumplir un cometido, debe ser capaz de luchar contra el fuego, de arrastrar fuera de un edificio en llamas a aquellos que se hayan quedado atrapados dentro, de aguantar el empuje de la manguera, etc. ¿Acaso al fuego le importa que sea un hombre o una mujer? ¿Acaso al que se quedó atrapado dentro le importa que sea hombre o mujer quién lo rescate? Lo que realmente importa es qué lo rescate. Por lo tanto poner pruebas físicas más blandas para las mujeres sólo conseguirá que el trabajo final no tenga la misma calidad que antes, pues se prima antes un sexo que una auténtica valía. Y no me vale lo que dicen de que las mujeres son más débiles que los hombres… pues yo aún recuerdo cuando iba al gimnasio, ver a hombres y mujeres allí que me podían arrancar la cabeza de un guantazo, pues como que daba igual el sexo.

            Primar algo, significa discriminar lo opuesto. Fomentar algo, significa restarle valor. Ayudar en algo significa dar a entender que no se es lo suficientemente bueno en ello. Y esto es lo que hay que reconocer. Yo necesito ayuda en muchas cosas, y eso es porque yo no soy suficientemente bueno en ellas, y lo reconozco. Por lo tanto cuando se “ayuda” a una mujer a conseguir un trabajo, a través de reducción en las condiciones para acceder al mismo, lo que nos están diciendo es que las mujeres no son buenas en eso. Y hay trabajos en los que es necesario ser bueno. Por lo tanto esas ayudas son perniciosas, tanto para el fruto del trabajo como para la propia mujer.  Pues si la mujer acepta esas ayudas, reconoce su inferioridad en ese tema. Sean trabajos físicos, sean trabajos mentales, sean trabajos existenciales… no se trata ya de aceptar las ayudas, sino de “exigirlas”. Eso sí es discriminatorio. Eso sí que es denigrante.

            Creo recordar, cuando salió la ley de paridad, que las que más protestaron contra ella fueron las propias mujeres que estaban en puestos directivos. Y, desde mi punto de vista, con toda la razón. Pues por esa ley lo único que obtendrían a partir de ahora sería un desprestigio total. Antes habían llegado hasta allí por sus propios méritos, por su valía… a partir de esa ley llegarían hasta allí por “número”. Y eso es denigrante. Eso es discriminatorio.

            Lo de la ley de violencia de género. Es un absurdo en sí mismo. Violencia lo es siempre, independientemente del género. Sea un hombre que pega a un hombre, un hombre que pega a una mujer, una mujer que pega a otra mujer o una mujer que pega a un hombre. Da igual. Es violencia. La ley no ha logrado su propósito (disminuir la violencia de hombres contra mujeres) en lo más mínimo. Sigue habiendo violencia. Sigue habiendo maltrato. Sigue habiendo violaciones… Solo que ahora, en lugar de ser llamadas por su nombre, se les denomina en función de quién las recibe. Mucho más útil que esta ley, hubiera sido enseñar a las mujeres a defenderse (aún recuerdo las clases de Full Contact en el gimnasio, y de cómo alguna chica me dejaba fino… y yo no soy precisamente un peso pluma), aún cuando sólo sea enseñar a pegar una buena patada, pues, mal que nos pese a los hombres, tenemos un punto débil muy claro, y una buena patada en ese punto tendrá como resultado un hombre tirado en el suelo durante un buen rato sin poder hacer nada, sólo gimiendo y llorando de dolor.

             Resumiendo. Cualquier ley, cualquier “día internacional”, cualquier manifestación por la “igualdad”, sólo supone reconocerle a ese colectivo (sean mujeres, sean gays, sean hombres, sean razas, sean alienígenas disfrazados) que son inferiores y que necesitan la “ayuda condescendiente” de aquellos que son superiores. Y aceptar esas manifestaciones, leyes o “días”, significa reconocer esa “inferioridad”. Hay que aceptar las diferencias y fomentar la igualdad de oportunidades. Pues cuando la oportunidad es la misma, quién se la lleve será el mejor, con independencia de raza, sexo, religión, color o condición.

martes, 8 de marzo de 2011

Coherción

Después de todo el jaleo levantado estos días sobre la ley que impide circular en autopistas y autovías a más de 110 km/h (según la cual no pasa nada si vás más rápido, siempre que pagues por ello, claro está), no me queda otra que poner un par de videos, que, si bien no están relacionados con esta ley, sí están relacionados con el poder cohercitivo de "papacito Estado".

El Primero de ellos es un video corto, en el que se parodia el llamado "contrato social" que, teóricamente, todos debemos cumplir (aún cuando yo nunca he firmado ningún tipo de contrato de este estilo... es más, ni tan siquiera me han dado la opción de elegir entre firmarlo o no).



El Segundo es una discusión "ficticia" (pues realmente es un monólogo) entre un estatalista y un liberal, en el cual el segundo revate uno a uno los típicos argumentos empleados por los estatalistas en todas las conversaciones que se tienen con ellos.

Espero que estos dos videos os hagan pensar... me conformo con eso. Sobre todo en el hecho de si "papacito Estado" es realmente apoyado por la ciudadanía, o si bien nos manipula para que así lo creamos. Así como a través de leyes cohercitivas que nos obligan a creer en todo lo que nos dicen, pues en caso contrario sólo nos queda la cárcel (o las multas... que últimamente parece ser que se han dado cuenta de que las cárceles cuestan dinero, mientras que las multas lo recaudan)

sábado, 5 de marzo de 2011

Fraudes en la Política


            Hoy leo en el periódico que el TC (Tribunal Constitucional) ha aceptado a trámite el recurso presentado por el Ministerio de Sanidad contra el Catálogo Gallego de medicamentos, con la consiguiente suspensión del mismo. Así mismo leo que Pilar Farjas acepta esa suspensión mientras insta a los médicos a continuar recetando los medicamentos del Catálogo. 

            Ayer venía otra noticia, en la cual el TSXG (Tribunal Superior de Xustiza de Galicia) rechazaba la querella interpuesta por los colectivos farmacéuticos contra la norma y la paralización de la misma. Ya salieron todos los políticos diciendo que si el TSXG decía que no era necesario paralizarla, pues el TC no debería hacerlo y se debería retirar el recurso interpuesto en éste. Leo hoy unas declaraciones del BNG a propósito de todo esto donde dice que la sentencia del TC será favorable al Catálogo ya que si el TSXG no vio indicios de “desigualdad” en los gallegos, tampoco debería verlos el TC.

            Y ahora me gustaría dar una versión menos “política” y “sesgada” sobre el asunto, pues todas estas noticias y declaraciones cuentan sólo una parte de verdad y omiten muchas más. En primer lugar la noticia de ayer sobre el varapalo que sufrieron las farmacias por el rechazo del TSXG (casi palabras textuales del noticiario). Resulta que los colectivos farmacéuticos interpusieron demanda contra el Catálogo aduciendo que era inconstitucional, y sobre este tema se basaron casi todos sus puntos, ya que obviaron la presentación de datos del porqué el cambio de medicamentos sería perjudicial para el paciente. EL TSXG negó la admisión del recurso porque NO era su competencia el hablar de inconstitucionalidades. Es decir, que no entró en el fondo de la cuestión porque NO tenía competencia para hacerlo ya que eso debía hacerlo el TC. Claro… ya salieron todos los políticos de turno diciendo que si el TSXG decía que no se admitía a trámite, era porque no era inconstitucional.

            Hay que ver como se manipulan las noticias.

            Ahora me toca pensar un poco en lo que significa esta noticia de la admisión a trámite del recurso en el TC. Esa mera admisión significa que “hay indicios de inconstitucionalidad”.

            Cuando un político es elegido (en realidad nombrado a dedo, ese es el milagro de la “democracia” española), se le exige (a través de jura o promesa) el cumplimiento de la Constitución. Por lo tanto si una norma impulsada por ese político es inconstitucional (o simplemente tiene indicios de serlo), ¿no se le debería cesar del cargo? ¿no debería dimitir? ¿no debería asumir responsabilidades?

            Una cosa es que se tenga en mente que la Constitución Española es un conjunto de palabras sin mucho sentido, metidas con calzador y más bien absurdas (yo mismo pienso así). Y otra cosa es que, una vez jurado (o prometido) obediencia y respeto a dicha norma, se busquen formas de “escaquearse” de la misma.

            Si la Constitución no gusta, hay formas de cambiarla (previstas en la propia Constitución). Propongamos un cambio en la misma y si es aceptado, pues adelante. Pero ir “por detrás”, a la “chita callando” buscando el recoveco, analizando las lagunas y buscando la trampa, para así evadirla… eso es lo que se conoce de toda la vida por Fraude (usar una ley para escapar de otra). Y a toda persona “normal” que se le pille en fraude, pues a según el fraude tendrá una multa leve o incluso una condena grave.

            Un político no. Ellos usan el Fraude como parte integrante de su actividad política. Cuando una ley no gusta, pues se inventan otra (para eso son ellos los que hacen las leyes… uno de esos fantásticos mecanismos de control de la política española, poder legislativo, poder ejecutivo y poder judicial son en realidad el mismo en España, pues quién hace las leyes, quien las ordena cumplir y quién las juzga, en España es el Gobierno, pues desde el momento en que los jueces son elegidos por los políticos que mandan… eso ya dice mucho de la “imparcialidad” de los mismos) y todos tan felices. El problema es cuando no gusta la Constitución, que como para cambiarla se necesitan unas condiciones especiales, y no son fáciles de cumplir, pues se busca siempre sortearla, en lugar de cambiarla directamente.

            ¿Qué pasará ahora en Galicia? El futuro es claro. Pilar Farjas no puede hacer nada contra la sentencia del TC, ni contra la paralización del Catálogo. Pero puede llegar a un acuerdo con el Ministerio, en cuyo caso, independientemente de lo que diga el TC, podrán hacer lo que quieran (qué bonita es la política en España, ¿verdad?). También puede hacer una nueva norma, que haya que cumplir “por cojones”, que luego será también rebatida por el TC, pero que entre mientras seguirá jodiendo a médicos, farmacéuticos y pacientes de Galicia. Podrá hacer muchas cosas… pero os aseguro que ninguna de ellas será admitir que metió la pata hasta el fondo y asumir la responsabilidad por ello.

            Y me gustaría hacer una pequeña pregunta… ¿quién va a pagar por todos los perjuicios causados? Pues a nivel de farmacias se ha causado un daño económico con todo esto enorme. A nivel de pacientes se ha causado un daño sanitario enorme. A nivel de médicos se ha causado un daño económico enorme (o recetabas lo que ellos decían, o te bajaban el sueldo). Y eso sin contar con el daño moral (que ha sido gigantesco, pues durante este tiempo, de la noche a la mañana se han cambiado normas, se han cambiado obligaciones, se han añadido otras nuevas… cada día era una odisea en este tema… cada día teníamos que lidiar con los pacientes que no sabían a qué a tenerse, y nosotros aún menos… demasiado estrés hemos ganado con esto). Y todo para “ahorrar”.

            Pues lo que tanto se nos vendió del “ahorro” que generaría el Catálogo Gallego no fue más que una bonita pantalla de humo. EL Catálogo Gallego supone un ahorro parcial, pues lo que la Xunta no gasta en medicamentos al sólo pagar los más baratos, luego tiene que pagarlo en otras cosas, como es la hospitalización, los tratamientos nuevos (yo tengo a 7 pacientes que, luego de cambiar su medicación a genéricos, sufrieron problemas que hubo que tratar con nuevas medicaciones, que en realidad son mucho más caras que las que llevaban antes, pero que eran las únicas que podían dársele que estuvieran en el Catálogo Gallego) y los problemas asociados a las personas polimedicadas.

            Por otra parte, todo el “ahorro” ocasionado en Sanidad siempre es falso. Cuando un político (sea en este caso Pilar Farjas como Conselleira gallega, o Leire Pajín, como Ministra española) dice que “ahorra” en algo, no busca recortar gastos en un lado para ahorrar ese dinero, o tan siquiera invertirlo en ese lado. Ese dinero normalmente va para tapar agujeros que han creado en otra partidas, o para hacer obras “vistosas” de cara a elecciones (que curioso… este año tocan elecciones, ¿verdad?) o simplemente para otros gastos “varios” de esos que en política hay tantos y después nadie sabe a dónde ha ido ese dinero.

            Cuando se hacen unos presupuestos, se suele ver lo que se ha gastado en años anteriores y se hace una previsión de gastos para el año siguiente. Normalmente, en la empresa privada, se suelen hacer lo más ajustados posibles a la realidad, incluso dejando un “extra” como partida para “imprevistos”.

            En política las cosas no funcionan así. Los presupuestos (en Sanidad… en el resto supongo será algo similar) se calculan cogiendo el presupuesto de año anterior, se comparan con el gasto real y se calcula la media de ambos si el gasto fue superior al presupuesto, o directamente se pone el gasto si éste fue inferior al presupuesto; y sobre esa cantidad se añade o se quita (normalmente se quita) una buena cantidad de dinero pues siempre es mejor trabajar sobre “deudas” que sobre “efectivo”. Y NUNCA se deja una partida para imprevistos.

            Como comprenderá cualquier persona con dos dedos de frente, así es imposible que las cosas cuadren. Siempre habrá déficit sanitario en España (y si en España lo hay, imaginad en las comunidades autónomas… muchísimo más aún). Siempre se habla del ahorro en Sanidad, siempre se hacen medidas de ahorro, y luego NUNCA se habla de lo que se ha ahorrado realmente de cuánto se ha conseguido recaudar realmente y de cuánto se ha reducido la partida presupuestaria a Sanidad, pues con ese ahorro lo único que se busca es que el año siguiente, en el presupuesto, la partida final sea incluso menor (ha habido ahorro real).

            Y la Sanidad en España NO ES GRATIS, como nos quieren hacer creer. Es muy cara. Pues unos pocos (aquellos que trabajamos) pagamos por la sanidad de Todos los demás que, por cualquier motivo, no trabajan (sea porque no pueden, sea porque no quieren). Y bien que pagamos. Y con ese dinero, en lugar de darnos aquello para lo cual estamos pagando, se decide que tenemos que pagar más, pero recibir menos. 

            A día de hoy aún no entiendo como pueden tener la cara de decir que la Sanidad en España es Gratis. No entiendo cómo pueden tener la cara de decir que la Sanidad en España es “deficitaria”. Pues tal y cómo la pagamos, cada año la partida presupuestaria es menor y menor.

            Para el año 2011 se ha calculado que en Sanidad se gastarán 4.400 millones de euros (que se dice pronto, pero empezad a poner ceros detrás y veréis que es una cantidad considerable). Y que es una cantidad que aún hay que reducir pues es muy elevada. Y lo más grave… que “no llegará” (como siempre, se gastará mucho más de lo estipulado).

            Para el año 2011 el presupuesto para el ejército es de 8.000 millones de euros. Casi el doble que el sanitario. Teniendo en cuenta que nuestro ejército es totalmente anacrónico y obsoleto, que se gaste el doble que en sanidad resulta un poco chocante. Y eso por no hablar de los gastos “burocráticos” (presupuesto de 130.000 millones de euros) y demás.

            Aún así siempre nos “venden” que hay que ahorrar en Sanidad.

            El 1 de Abril entra en vigor la nueva norma de Leire Pajín de medicamentos en unidosis (ya hablé de 
que esto es absurdo hoy día pues un medicamento de 1 comprimido sale más caro por el envase que por el medicamento en sí, de forma que intentar “ahorrar” ahí, es como intentar ahorrar comprando botellas de 5 litros de agua a 1 euro y vendiendo cada mililitro a 1 céntimo, pues sólo el envase para meter el ml. de agua ya cuesta el 90% del precio final… teniendo así que 5 litros cuestan 1 euro, y 5.000 mililitros cuestan 50 euros; y lo mismo pasará con los medicamentos).

            Y teniendo en cuenta que este año ya hemos tenido en las farmacias cada mes un nuevo jaleo… ¿con qué nos saldrá la Farjas para el 1 de mayo? Porque seguro que algo inventa para seguir tocando las narices.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Chapuzas Improvisadas


            Hace unos días salió la noticia bomba de la semana (la verdad es que últimamente cada semana nos salen con alguna payasada nueva, supongo que así se sentirán mejor consigo mismos al “hacer ver” que están “haciendo algo” por la sociedad, cuando la realidad es que lo que la sociedad quiere es que NO HAGAN NADA MÁS… que ya bastante nos han hecho últimamente). Los límites de velocidad en autovía y autopista se reducirán desde el día 7 de enero (en teoría de forma provisional y temporal… aunque en política todos sabemos lo que significan esas dos palabras, es decir, “indifinida”) hasta un máximo de 110 km/h. 

            La verdad es que no tenía previsto dedicar una entrada en el blog a este tema, pues ya bastante cabreo hay rondando por internet como para añadir un poco más; pero es que hoy leí otras dos noticias y no pude resistirme a aportar mi granito de arena a la controversia y el debate.

            La primera noticia es esta: donde se puede leer que los fabricantes de las dichosas pegatinas que van a tapar las señales dicen, sin ningún tipo de tapujo, que esta medida es una “chapuza”, pues los nuevos adhesivos que se pondrán, al tener que pegarlos sobre otro adhesivo y no sobre el metal directamente, podrán sufrir desprendimientos con elevadas temperaturas y con lluvias fuertes.

            La segunda noticia es esta: donde podemos leer una “odisea” de Jorge Casanova (reportero de La Voz de Galicia), donde narra su periplo al ir desde Galicia hasta Madrid cumpliendo la nueva normativa, y cómo vuelve “al límite de la legalidad” (es decir con una velocidad máxima de 135 km/h). Ahí analiza tanto los tiempos empleados en la ida (5 horas y 45 minutos) y la vuelta (4 horas y 36 minutos), así como la diferencia económica en el consumo del coche a la ida y la vuelta (un ahorro de 1 euro y 88 céntimos).

            Teniendo en cuenta la segunda noticia, si añadimos una variable más al cálculo, vemos que en realidad más que ahorro es pérdida económica, pues en estos tiempos que corren, el tiempo es dinero (eso nadie podrá jamás negarlo), y una diferencia de más de una hora, no compensa ese ahorro de casi dos euros. Pues si la media española de sueldo por hora es de unos 5 euros, ¿dónde han quedado esos 3 euros y 12 céntimos que se han perdido? Y si miramos más allá de este valor, teniendo en cuenta que si a la vuelta también se hubiera atenido a la nueva normativa, ya serían más de dos horas de diferencia. ¿Será capaz “papacito Estado” de pagar por esa pérdida económica? Seguro que nos dará alguna subvención por ello (claro que previamente tendrá que quitársela a aquellos que, hasta las narices de ir a paso de tortuga, se salten el límite y tengan que pagar esas abusivas cantidades por las multas).

            Si nos fijamos en la primera… Cuando se caigan los papelorios de las señales, ¿se seguirán cobrando las multas igual? Cuando los papelorios manchen las carreteras y algún coche tenga un accidente por culpa de ellos (son un peligro si están en la calzada pues los coches pueden patinar si pasan por encima) ¿será “papacito Estado” quién se haga cargo de los desperfectos?... Y ya no digo más.

            La verdad es que esto es una chapuza con todas las de la ley. Casi diría que hemos regresado a los tiempos del genial Ibañez y su cómic de Pepe Gotera y Otilio. Es como si en España la política y sus “medidas mágicas” estuviese diseñada por ellos. Después de todo la base de la política en este país es la del remiendo chapucero. Si algo no funciona, pues se le hace un apaño para que funcione (mal, eso sí) y listo; y en caso de que no haya forma de arreglarlo de ninguna de las maneras, pues se le hace el apaño igualmente y luego, cuando no funcione, pues se le echa la culpa de todo a la oposición, al ciudadano, a los ricos, a los inmigrantes, a los pobres o a quién sea.

            Aquí vivimos en otro mundo. Cuando antiguamente se decía aquello de “Spain is diferent” se referían a nuestra personalidad, a nuestra alegría típica, a nuestro buen vivir. Ahora también pueden decirlo, pero para señalar que todo lo que hagamos será por “llevar la contra”. En Holanda se acaba de derogar la ley antitabaco al demostrarse que era un perjuicio tremendo para los bares. Aquí acabamos de aplicar una ley tan restrictiva que prohíbe fumar incluso en la propia casa de la gente. En Holanda acaban de poner la velocidad máxima en carreteras a 130 km/h. Aquí la bajamos a 110 km/h.

            No quiero saber qué será lo próximo que hagan los holandeses… porque si seguimos así, ya sabemos lo que nos espera.